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jueves, 26 de febrero de 2009

Todos somos bipolares

Decida y definitivamente, todos los seres humanos sufrimos trastornos de personalidad y nadie escapa a la bipolaridad.


Es parte de la gracia de ser humanos, nada de que somos seres sociales y comunicamos. Lo mejor de las personas es la capacidad para saltar del amor al odio, del cabreo del siglo a una intensa alegría, sin esfuerzo, sin planteamiento previo y la mayoría de las veces sin darnos cuenta de cual ha sido el detonante. Vale hay gente rencorosa, que es incapaz de olvidar un enfado de estos tontos que nos llevamos día a día, pero no es lo normal.


La risa es claro ejemplo de este trastorno de la personalidad, se supone que reímos cuando algo es gracioso y divertido, pero también reímos de rabia o nerviosismo... sentimientos que no son alegres en absoluto. Y lloramos de felicidad... que mundo tan extraño... lo normal sería llorar de tristeza o incluso de rabia pues no, hay veces que somos tan felices que hacemos saltar un fusible y a llorar desconsolados.


¿Somos muy raros o muy falsos? Debe ser una de estas preguntas sin respuesta, aunque también pudiera ser que seamos ambas cosas porque raros somos todos, o como diríamos en mi ex residencia, somos peculiares. Pero falsos somos falsísimos y unos más que otros, nadie se salva de sonreír como si se hubiera tragado una percha a ese jefe insoportable, que vale depende nuestro sustento de ser educado y agradable, o a ese vecino que nos molesta a diario con sus músicas/gemidos/portazos/robos de wifi/etc, es lo que tiene ser social, debemos sonreír y no nos libramos ninguno pero es gracioso observar como la sonrisa despampanante se descuelga de nuestros labios al ritmo que ese molesto ser se da la vuelta.


Me pregunto que pasaría si... algo nos obligase a decir la verdad no sólo verbal sino corporalmente, sólo imaginar lo que podría originar un ataque de sinceridad total a nivel epidemia me dan escalofríos, ¿os imagináis?, prefiero seguir con la bipolaridad que algunos llaman diplomacía y hace del mundo un lugar mejor, aunque sea un espejismo.


martes, 17 de febrero de 2009

Veto del corazón



Primavera anticipada, fin de semana soleado y enclaustrada en casa... Maldita mi desdicha, me apetece pasear, salir al sol, notar como mi piel brilla bajo sus rayos, respirar el aire frio mientras mis ojos luchan para no ser deslumbrados por la calidez de este sábado espectácular... pero no, éste fin de semana estoy castigada, todo el día tumbada de lado porque no se sabe cómo, ni porqué me ha pasado esto... ¿por qué a mi?

Te crees todas las mentiras, por mi no te preocupes, siempre salgo adelante, no necesito tu ayuda. Claro que algo de cariño siempre ayuda. Hay caricias que no se hacen con las manos, hay miradas que suplen a una declaración de amor, al igual que palabras que valen por millones de besos... No, no me corresponde nada de eso, no puedes ser ni un buen amigo... eres despreocupado y despegado para los que te quieren y haces ver que te preocupas por los que te hacen creer que te aprecían, cuando en realidad no eres más que un juguete. No te preocupes, todos somos juguetes rotos para alguien, otros no somos nada, ni tan siquiera una muñeca a la que se abandona en un rincón, no somos nada y acabaremos por desaparecer de esa esquina miserable que tenemos arrendada, por temporadas, en un remoto rincón de tu pulmón, ya que nos vetaste en tu corazón.

Al menos me queda el consuelo de ser buena, fiel a mis principios pero tendré que conformarme con lo que la vida me quiera dar. Además, "ya será para menos".

El coxis


Otro día duro, lo peor es saber que siempre habrá jormadas peores, por suerte también las habrá más tranquilas y satisfactorias .

Por fin termina este eterno y lastimoso jueves, sólo queda el viernes de dolores, que esperemos vaya remitiendo... sólo se me ocurre a mi joderme un hueso tan inútil pero doloroso como el coxis. Un hueso que no deberíamos ni tener, ese que en los animales es una prologación de la colmna vertebral que da forma a la cola o rabo, todo esto lo he descubierto gracias a haberme hecho daño en esa zona, no se sabe de que manera... en este caso cobra un sentido académico la expresión porpular: "No hay mal que por bien no venga". Me gusta aprender cosas nuevas, he mejorado mis nociones de anatomía ósea... pero a que precio... hablando mal y pronto (si se me permite):

¡¡¡Me duele el culo!!!

Hoy no me quiero levantar

Ha salido el sol, hace horas, llevo el tiempo necesario en esta cama pero hoy, no me quiero levantar, intento desesperadamente que el fin de semana no termine. Igual si me niego a vivir este domingo, consigo para el reloj, lo suficiente para que el lunes no llegue. No era este el plan original, hoy debería estar mucho más cansada, igual seguiría acostada pero no abrazaría mi almohada.

Sólo imaginar otra semana más ... otros siete días siendo el último mono, otra semana más de madrugar, llegar tarde a está pocilga que debería llamar casa, pero no me sale hacerlo, más comidas en un tupper, sueño, sueños, despertadores, atascos, prefiero no pensarlo.

¿Cuándo la recompensa? ¿En qué momento se decidió que no se me iba a aplicar la justicia divina? aunque quizá se me está aplicando pero la justicia de un dios de otra religión, ¿puede que este siendo castigada por algo que hice en otra vida?, al menos pido a ese ser vengativo que deje en paz a mi familia, que está semana no tenga que pisar más hospitales, con eso tendría suficiente.

Sería tan fácil conformarse... ¿verdad Mery? pero ese no es nuestro camino, hemos llegado aquí a luchar, algún día tendremos una vida normal o no pero recuperaremos las horas perdidas, como todos aquellos que se buscan oportunidades porque estas no van a venir a buscarte, eso es para los que han nacido auspiciados por la conjunción de astros perfecta, eso es para los que jamás lograrán la felicidad porque no saben reconocerla.

Para nostras la única alegría será por el momento esos helados que nos comemos mientras hablamos con Pabletteee, haciendo tonterías para librarnos de la carga de todos los días, cuando estamos en la oficina, o domingos como los de hoy con la única obligación ineludible de continuar respirando.

¿Por qué me iba a levantar?



La vida es un purgatorio pero esconderme bajo mis sábanas no es una solución, no es siquiera una opción, hay que seguir adelante con la esperanza de alcanzar algún día la felicidad, esa que según algunos antiguos era el Bien supremo... para ello tengo que salir de la caverna... pues bien saldremos porque para eso estamos aquí para vivir. Quiero ser feliz y lo voy a conseguir, aunque me lleve toda la vida.