Vistas de página en total

lunes, 3 de agosto de 2009

Tiempos de cambio



M.- Nos echan...

A.- ¿quién? ¿a dónde? ¿por qué?

M.- Prisacom nos echa a la calle...

A.- Joder... para un día que libro...

Así empezó todo, o mejor dicho acabará, sin más. Todo este follón, 9 personas sin trabajo porque a un "directorcillo" de Prisacom se le ha puesto en las narices que no hacemos bien nuestro trabajo, que tenemos "un oscuro (o debería poner obscuro que queda como mas literario, a la antigua) propósito contra Prisa" en cada comentario que censuramos... ni más faltaba mis propósitos son la penita que siento por Tomás Guash, Roncerito o mi coleguita Relaño, a estas tres pobres almas cándidas que destilan venenos por sus estilográficas (sí, aún usan plumas) y enervan a los lectores, los cuales ya podrían leer otra publicación o ver la tele pero no... es mucho más entretenido y didáctico (amén de desestresante) dedicarse a poner a parir a estos señores en sus propios medios de comunicación. Para eso estos chavalotes, la mar de 'salaos' y bastante talluditos, encargan a otros, con sueldos miserables, a impedir que esas agresiones escritas lleguen a ser vistas en el ciberespacio, para después venir con sandeces del tipo: "es que pasan pocos comentarios"; lo sé, si quieres que estén correctamente escritos, no insulten y no hagan apologías varias es lo que hay. "Que pasen más"; por mi perfecto, ¿cómo lo hago? porque según vuestras normas...

Igual buscarse otra excusa más creible era díficil, pero lo que realmente me duele no es quedarme sin trabajo (y eso tal como está el panórama respecto al empleo y más en mi campo, aunque me encante) el verdadero dolor viene de la acusación , sin fundamento alguno, de que no hacemos bien el trabajo (de mierda) para el que hemos sido contratados y enviarnos de la forma más ruín, sucia y chapucera a la cola del paro. La verdad es que no me extraña nada que sus propios lectores envíen comentarios acusándoles de censores, manipuladores, traidores, ... Efectivamente, esos comentarios que hemos eliminado con nuestros "oscuros propósitos" incluídos, no faltaba más.

Me voy dolida pero a la vez tranquila, con ese sosiego que te da el haber cumplido siempre con tu labor lo mejor posible, es más siempre con una sonrisa porque no cuesta nada y se hace más llevadero todo. Me voy sabiendo que soy una profesional y desde el primer día y hasta el último he cumplido las ordenes (la mayor parte de las veces estúpidas, como el famoso "Manual de moderación") del grupo PRISA.

Después de esto sólo puedo cambiar a mejor.


inem.es