Hay días que por más que buscas no encuentras inspiración, no hay manera de encontrar algo que te impulse a tomar un rumbo. Estas semanas han sido así para mi, sin pensarlo y tratando de solucionar un viejo problema, tan viejo que lo más adecuado sería denominarlo crónico, me tope de lleno con algo más grave, tan importante que me ha impedido
pegar ojo durante varias semanas. Pues bien estando a la espera de la resolución, total e inminente vía quirófano, de este problemilla, mi acompañante se planteó entretenerme y para ello me contó una historia de unos cachorritos que se veían sin hogar ya antes de nacer y por ello iban a ser sacrificados. Es increíble como mi situación pasó a un segundo plano y mi interés por esos pequeñines me hizo obviar que quizá en media hora estaría dentro de la sala de operaciones.
El ser humano es digno de estudio, tras dos semanas sin dormir y a la espera de si me operaban en el momento o no, allí estaba sin poder apartar mi mente de los cachorrillos, si habrían nacido para morir ya o aún tendría tiempo de salvar a alguno. Finalmente el médico no vio necesidad de operarme y me envió a casa, donde con las pupilas como platos yo ya buscaba a esa señora que ha de conducirme hacia esos perrines indefensos, tengo que salvarlos pero me desespera no tener más datos para dar con ellos. Sólo espero encontrar a esa señora paseando con sus perros y poder darle una vida lo mejor posible a uno de esos cachorritos, si es que aún estoy a tiempo.
pegar ojo durante varias semanas. Pues bien estando a la espera de la resolución, total e inminente vía quirófano, de este problemilla, mi acompañante se planteó entretenerme y para ello me contó una historia de unos cachorritos que se veían sin hogar ya antes de nacer y por ello iban a ser sacrificados. Es increíble como mi situación pasó a un segundo plano y mi interés por esos pequeñines me hizo obviar que quizá en media hora estaría dentro de la sala de operaciones.El ser humano es digno de estudio, tras dos semanas sin dormir y a la espera de si me operaban en el momento o no, allí estaba sin poder apartar mi mente de los cachorrillos, si habrían nacido para morir ya o aún tendría tiempo de salvar a alguno. Finalmente el médico no vio necesidad de operarme y me envió a casa, donde con las pupilas como platos yo ya buscaba a esa señora que ha de conducirme hacia esos perrines indefensos, tengo que salvarlos pero me desespera no tener más datos para dar con ellos. Sólo espero encontrar a esa señora paseando con sus perros y poder darle una vida lo mejor posible a uno de esos cachorritos, si es que aún estoy a tiempo.